La revolución de los claveles
- Categoría: Historia y Cultura
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Este año se cumple el 50 aniversario de la revolución de los claveles, un golpe de Estado que tuvo lugar en Portugal el 25 de abril de 1974, con el que algunos capitanes, de forma incruenta, derribaron la dictadura más antigua de Europa occidental. Este alzamiento militar puso fin al Estado Novo, gobierno creado por Antonio de Oliveira Salazar, como primer ministro, bajo el lema “Dios, Patria y Familia”. Un régimen bajo la apariencia de democracia, porque no se convocaban elecciones democráticas desde 1925, que avaló bajo una Constitución interna, todo tipo de censuras, falta de libertades y represiones a manos de su Policía Internacional y de Defensa del Estado (PIDE), alimentada a su vez por sus redes de informantes.
Este alzamiento, conocido como la "Revolución de los claveles" fue auspiciado por militares que habían combatido en suelo africano, agrupados en el llamado Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que fue decisivo para derribar al Gobierno de Marcelo Caetano. Político que había sucedido en 1968 a un anciano Salazar, incapacitado por un accidente y ambos acompañados desde la presidencia por Américo Tomás.
A estos militares se le sumó el pueblo, bajo la consigna "O povo unido jamais será vencido". Voces de una población que se alejaba de la carrera por África, hundido en la miseria, harto de la violencia del Estado, la falta de libertades, que buscaban las reivindicaciones sociales reprimidas durante décadas.
Gente en la plaza del Carmo en Lisboa el 25 de Abril de 1974.
El MFA, planeó que unas canciones tenían que dar pie a esta revolución en forma de consignas radiofónicas. La primera tenía que ser emitida en Radio Emmisores Associados de Lisboa a las 22:55 horas del 24 de abril. La canción era “E depois do adeus” (Y después del adiós), una pieza de Paulo de Carvalho que se había llevado ese año a Eurovisión, con esa canción se tenían que empezar a tomar posiciones. Y la segunda era una hora y media después. La canción se llamaba “Grândola, Vila morena” obra de José Manuel Cerqueira Afonso dos Santos, más conocido como Zeca Alfonso, célebre cantautor portugués contrario al régimen y esa canción sonó a las 0:25 horas del 25 de abril de 1974 en Radio Renascença, emisora católica. Era la segunda señal para el levantamiento contra la dictadura.
Los miembros del MFA salieron a la calle a derrocar la dictadura, para encontrarse con el pueblo compañero y solidario marchando con ellos, juntándose y tomando espacios y vías.
En todo esto, una joven llamada Celeste Caeiro, saliendo del restaurante donde trabajaba con una cesta llena de claveles (flor de la temporada) y de camino a la plaza de Rossio para tomar el metro a casa, pasó por un puesto militar donde un joven soldado le pidió un cigarro. Ella no tenía tabaco, y nerviosa después de buscar, decidió darle un clavel rojo, que el joven colocó en la boca de su fusil mostrándole que era un movimiento pacífico. Decidieron repartir los claveles entre los demás soldados y esto se vió como el mejor ejemplo de lo que estaba sucediendo. Eran las 9 de la mañana del 25 de abril, y conforme avanzaba el día, la gente seguía llenando las calles de flores y de abrazos, la población de manera emotiva y espontánea colocaba claveles en la boca de los fusiles de los jóvenes libertarios, y donde muchos civiles se apresuraron a acompañarlos rumbo al cuartel del Carmo donde se encontraba el primer ministro.
Mujer colocando un clavel en el fusil de un soldado.
Sólo la PIDE, recién renombrada por Marcelo Caetano, Dirección general de Seguridad (DGS) se negó a la derrota y cuando en un momento, su cuartel de la calle Antonio María Cardoso de Lisboa estuvo rodeado por el pueblo, disparó vilmente contra este. Cuatro muertes mancharon lo que, hasta entonces, había sido una jornada de lucha pacifista. El cuartel fue tomado, y la DGS disuelta oficialmente ese mismo día. El Primer Ministro, Marcelo Caetano se rinde a las 17h al igual que el Presidente, Américo Tomás, a los cuales se les permitió abandonar el país, poniendo rumbo a Brasil. El general António de Spínola se convirtió en el primer presidente de Portugal tras la revolución, para liderar la Junta de Salvación Nacional, avanzando en la transición hacia la democracia, la libertad, los logros sociales y económicos para los portugueses. Esta nueva democracia parlamentaria terminó también con las guerras coloniales y garantizó la independencia de Guinea-Bissau, Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe.
El 25 de abril es, desde entonces, día de fiesta nacional, dedicado a la memoria de esta gesta revolucionaria, para reflexionar sobre estos antecedentes, formas y consecuencias, para no olvidarse jamás que la violencia no llega a ningún lado. Un halo romántico que aún hoy, 50 años después se sigue conservando. Un momento que todos los focos del mundo admiraron con ejemplaridad esta experiencia lusa.
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